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Ecuador 2025: un punto de inflexión energético. ¿Qué pueden esperar los inversionistas para 2026?”

  • Foto del escritor: Paulo Peña
    Paulo Peña
  • 23 dic
  • 4 Min. de lectura

Ecuador 2025: un punto de inflexión energético. ¿Qué pueden esperar los inversionistas para 2026?”

 

Por: Fernando Emanuele*

 

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Ecuador 2025: un año decisivo para el sector eléctrico desde la mirada del inversionista

El año 2025 cerrará como uno de los más relevantes para el sistema eléctrico ecuatoriano en la última década. Después de dos años marcados por crisis de abastecimiento, déficit tarifario estructural, ajustes regulatorios y una presión creciente por nueva generación, el país se aproxima a un punto de inflexión. Para los inversionistas, locales e internacionales, 2025 ha ofrecido señales mixtas: riesgos visibles, pero también una ventana de oportunidades inédita desde 2010. Y todo indica que 2026 será un año en el que varios de estos cambios empezarán a materializarse en nuevos proyectos.

 

1. El 2025 marcó el fin de la ilusión hidroeléctrica

 

Por años, Ecuador confió casi exclusivamente en su parque hidroeléctrico como columna vertebral del sistema. Los fenómenos climáticos de 2023 y 2024 demostraron que la hidrología ya no es un pilar seguro. Tres conclusiones quedaron claras en 2025:

·       La vulnerabilidad climática aumentó.

·       Las reservas firmes son insuficientes.

·       Las térmicas siguen siendo necesarias hasta que exista almacenamiento o respaldo renovable.

El sistema hoy depende de contrataciones de corto plazo, con costos por encima del promedio histórico, generando presión sobre la tarifa y el déficit tarifario, que la ARCONEL situó en más de USD 600 millones derivados de contrataciones de emergencia.

 

2. Reformas regulatorias: señales aún débiles, pero más claras

 

Durante 2025 el Gobierno impulsó ajustes clave, como fueron el ajuste tarifario para consumidores industriales (AV1). Este incremento a valores entre 8 y 11 centavos por kWh busca reducir el déficit y financiar nueva infraestructura, aunque todavía no cubre completamente los costos reales del sistema. Este año también vio algunos procesos para concesionar nueva generación renovable, entre esos el anuncio de apertura de licitaciones para parques solares fotovoltaicos en Sierra y Costa (50–300 MW), Eólicos de media escala (30–150 MW), proyectos de almacenamiento en baterías para respaldo y modernización de térmicas con gas natural. En conversaciones con inversionistas este año, una observación recurrente ha sido que el enfoque está cambiando hacia contratos más bancables, con mayor claridad en garantías y ajustes por riesgos climáticos.

 

Dentro de todas estas revisiones, existe aún el problema estructural de un sistema deficitario en relación con los subsidios de las tarifas eléctricas. Si bien se han realizado ciertos ajustes, el sistema aun no alcanza niveles que incentiven completamente la inversión privada en capacidad instalada, especialmente en renovables, pues la motivación ambiental no ha generado el impulso necesario. El Ecuador enfrenta un dilema entre las tarifas establecidas bajo una óptica política, en contra de la sostenibilidad financiera. 2025 fue el año donde este debate entró formalmente en política pública, y se están dando los primeros pasos para resolverlo. Y esto es muy importante, pues si bien es cierto que un país dolarizado, con altos costos de producción provocados por la rigidez del sistema laboral, hace complejo el ganar competitividad, es igualmente difícil mantener subsidios que han demostrado que pueden tener impactos en seguridad energética.

 

3. Expectativas para 2026: un año para cosechar lo aprendido en estos años difíciles

 

Si 2024 y 2025 fueron años de análisis, algunos cambios, y muchos problemas, el 2026 debería ser el primer año de un proceso de construcción. Esa construcción está directamente relacionado a generar interés en inversionistas locales y extranjeros para venir a invertir en Ecuador. Existen varios factores que harán de esta tendencia una construcción lenta y orgánica, o rápida y escalable. Si bien Ecuador no es hoy el país más competitivo de la región para inversión energética (Chile, Colombia y Brasil lideran), sí es uno de los que ofrece mayor upside a mediano plazo.

 

Los elementos que sustentan esta hipótesis son:

a) La inevitable conversión de las tarifas hacia la sostenibilidad financiera y seguridad energética;

b) La brecha entre demanda y oferta de cerca de 1,500 MW para los siguientes 5 años, sin considerar la energización de sectores que hoy son altamente dependientes de autogeneración (Petróleo, Camarón, Minería);

c) Una irradiación global muy competitiva y un costo, por ahora, contenido de la tierra idónea para generación solar fotovoltaica. Lo anterior, sumado a temperaturas bajas en la sierra resultan en un costo nivelado de energía competitivo;

d) Un mercado de energía privado en estado naciente con alto potencial;

e) Un estado altamente endeudado sin capacidad de hacer inversiones importantes en capacidad instalada; y

f) La quema de gas asociado de petróleo en el Oriente Ecuatoriano, estimado entre 220 y 280 millones de pies cúbicos por día, que podrían ser convertidos en electricidad para reemplazar generación térmica a diésel.

 

Conclusión: un pronóstico para el Ecuador de 2026

 

Para un inversionista, Ecuador hoy no es un país libre de riesgos. Pero es, sin duda, un país lleno de asimetrías positivas: alta necesidad de nueva energía, costos de renovables competitivos, espacio para participación privada, y una matriz que ya no puede sostenerse solo con hidros. La ventana de oportunidad se abre entre 2026 y 2028. Mis proyecciones para el sector:

1. Inicio de al menos 600–800 MW de nueva capacidad renovable, principalmente solar, con algunos pilotos eólicos y posibles esquemas híbridos.

2. Primeros pasos formales hacia almacenamiento regulado.

3. Modificaciones tarifarias adicionales para grandes consumidores.

4. Una agenda más clara para la participación privada en transmisión.

5. Más interés de fondos regionales y europeos en proyectos de etapa temprana.


*Fernando Emanuele es emprendedor y consultor en energía, con más de 20 años de experiencia en energía y recursos naturales. Ha sido CEO de Orion Energy, compañía de exploración y producción en Ecuador, y actualmente es cofundador de Luminor S.A.S., empresa dedicada al desarrollo de proyectos solares de gran escala. Combina su experiencia ejecutiva con el análisis del mercado eléctrico y la evolución del sector renovable en Ecuador y Latinoamérica.

 
 
 

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